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Inocencio Arias: “España va a hacer un buen papel, pero no es sencillo repetir lo de hace cuatro años”

29 May

Inocencio Arias, más conocido como Chencho, es un polifacético diplomático, y muy mediático. Ha ocupado relevantes cargos en política: secretario de Estado de Cooperación (viceministro), subsecretario de Asuntos Exteriores, embajador de España en Naciones Unidas y portavoz del Ministerio de Exteriores con gobiernos de UCD, PSOE y PP.

 

Portada del libro de Inocencio Arias

Portada del libro de Inocencio Arias

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Su carrera política es muy dilatada, pero él mismo reconoce que si por algo ha tenido mayor proyección mediática fue por su cargo como director general del Real Madrid, aunque solo lo ocupó durante un año y medio. Su pasión por el fútbol le ha llevado a escribir un libro sobre el deporte rey, donde hace un repaso de la historia de nuestro país y su estrecha relación con el fútbol.

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 Haiku Comunicación ha organizado para el exdiplomático más mediático un tour de prensa y en dos días ha concedido más de 10 entrevistas. Nosotros también hemos aprovechado para preguntarle sobre su nuevo libro, Mis mundiales: del gol de Zarra al triunfo de la Roja, editado por Plaza&Janés.

 

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Haiku Comunicación– Inocencio Arias fue director general del Real Madrid únicamente un año y medio pero este cargo le ha dado gran visibilidad, incluso más que en su faceta política…

Inocencio Arias– Bueno, realmente el fútbol me ha dado cierta popularidad a pesar de que estuve poco tiempo, pero en el año y medio que estuve en el Real Madrid tuve mucha más proyección mediática que los 18 años anteriores que había estado en la diplomacia habiendo tenido cargos como portavoz del Ministerio. El fútbol me proyecto más, pero no de manera profunda… solo soy pseudofamoso.

 

HC– ¿Qué le ha llevado a escribir este libro?

IA– Por una parte porque realmente me apasiona el fútbol como espectáculo, yo he jugado al fútbol hasta los 50 años; y por otra parte porque es un fenómeno social de enorme trascendencia. Pero lo que de verdad me ha llevado a escribir este libro es la mezcla de recuerdos que tengo: muy nítidos del Mundial del 50, cuando era niño, y muy apasionados del último Mundial, cuando ganó España y estuve en Sudáfrica. Además, cuando estudias la prensa y viajas por el mundo te das cuenta del impacto que tiene el fútbol en sociedades desarrolladas, subdesarrolladas, de población negra, del norte de Europa…

 

HC- ¿Cómo se vive el fútbol fuera de España?

IA- Excepto en Estado Unidos se vive con pasión parecida a España, o incluso más. En Argelia por ejemplo, conforme alguno de sus equipos avanza en competiciones internacionales la pasión es mayor que en España. En Brasil, México, Argentina… se paraliza el país por completo. Recuerdo cuando fui a Brasil a preparar un viaje de Adolfo Suárez que desde el aeropuerto hasta la ciudad no había ni un solo coche por la carretera. Después lo entendí todo: yo llegué un día en el que se enfrentaban Brasil y Argentina, y además era el día en que Maradona debutaba en Brasil, nunca le habían visto jugar allí. Estaba el país paralizado; y esto pasa también en algunos países africanos.

 

Haiku Comunicación e Inocencio Arias en Onda Cero Zaragoza

Inocencio Arias visitó el estudio de Onda Cero

 

HC- Por eso se dice que el fútbol ayuda a olvidarnos, a ratos, de estos tiempos de crisis…

IA- Bueno, momentáneamente es una pequeña pastilla para alegrarte de otros sinsabores de la situación personal, familiar o incluso nacional. Pero es un alivio pasajero, no hay que magnificar la importancia del fútbol como cloroformo del pueblo.

 

HC- ¿Cómo afecta este espectáculo a otras cuestiones de la vida?

IA- A la economía mucho, mueve centenares de millones de euros; ha llegado a un momento excesivo, pero al analizarlo no pensemos que estamos tirando el dinero. El Estado no se gasta el dinero en fútbol, no se toca el dinero del contribuyente sino todo lo contrario: el Estado percibe dinero del fútbol. Es un dinero que desaforadamente gastamos: el ciudadano compra abonos caros, más incluso que el del Teatro Real; no vacila en apuntarse a una cadena de televisión en la que dan partidos de fútbol, ni en desplazarse a otra ciudad comprando entradas en reventa… y luego también hay quien compra juguetes relacionados con el equipo para su hijo, sobrino… o sea que hay un mercado alrededor del fútbol que mueve muchísimo dinero. Y luego, sociológicamente el fútbol es una máquina de sueños como lo podía ser Hollywood en los años 40, 50 y 60.

 

Haiku Comunicación

Lucía Rabanete, de Haiku Comunicación, con Inocencio Arias

 

HC- Hablemos de la sociedad, que también la refleja en este libro. ¿Cómo hemos cambiado desde el gol de Zarra hasta el último Mundial?

IA- Efectivamente ha habido muchos cambios. Ahora hay más mujeres y siguen el fútbol con el mismo interés, pasión… y también con la misma intransigencia hacia el contrario que los hombres; gritan igual y se meten con el árbitro. España ha cambiado enormemente; ha habido un descenso brutal de la práctica religiosa, han desaparecido un montón de oficios, como el buhonero, el sereno, el afilador. También han desaparecido prácticamente algunas costumbres, por ejemplo, ya casi no se lleva el luto. Las relaciones familiares también han cambiado: en mi época, los hijos obedecían ciegamente a sus padres y ahora los padres han de actuar con mucha diplomacia para que sus hijos obedezcan… Por otra parte, hay mayor igualdad social a pesar de que la pobreza en la calle no ha desaparecido lamentablemente, pero ha habido una explosión de la clase media. Todo eso lo voy relatando en el libro.

 

HC- Y en fútbol, ¿cómo hemos cambiado?

IA- Hemos cambiado la furia por la técnica. España era el equipo de la furia pero aquello se archivó y se ha pasado a un juego depurado, de toque, de conjunción. Eso ha dado un campeonato del Mundo y dos de Europa, consecutivos; eso es histórico. Con estos jugadores España ha conseguido un estilo propio, habrá que ver si, conforme se vayan jubilando estos futbolistas actuales, los siguientes saben hacerlo con la misma finura y precisión.

 

HC- ¿Cuáles son sus predicciones para este Mundial?

IA- Veo que España va a hacer un buen papel, pero claro, no es sencillo repetir lo de hace cuatro años. El equipo no solo funcionó, fue un ganador justo; en ningún relato de la prensa extranjera hubo ninguna crítica hacia el equipo, hubo unanimidad total. Del Bosque logró un ambiente idílico, el equipo funcionó en casi todos los partidos y también hubo un poco de suerte en los momentos decisivos: en el último partido Robben tiró con picardía hacia un lado pero Casillas adivinó su intención; podría haber sido gol pero hubo suerte porque luego Iniesta metió gol cuando quedaba poco tiempo para el final.

 

HC- ¿Tiene usted memoria fotográfica?

IA- Bueno, los que somos aficionados al fútbol, hemos ido al Mundial y llevábamos 125 años esperando que ganara España, se te queda grabado. Tengo momentos grabados; todavía me acuerdo del gol de cabeza de Puyol en la semifinal contra Alemania: yo estaba detrás de la portería y se me saltaron las lágrimas.

 

HC- ¿Se acuerda con la misma precisión del gol de Zarra?

IA- ¡Si! Pero no lo vi en el momento en que ocurrió, lo vi después en el NODO. Lo oí en la radio y fue una de las grandes alegrías de mi niñez; recuerdo muy bien dónde estaba, con quién, lo que hicimos después que nos dieron una cervecita… me acuerdo de todo, Zarra era mi ídolo de niño. Y curiosamente, más tarde, siendo secretario de Estado de Cooperación, me invitaron a ser parte del jurado del Premio Nacional de Deporte y me senté entre Zarra y Bahamontes. Le dije a Zarra que aquello era para mi un sueño y le pedí que me dedicara una foto. Tuve la foto enmarcada en mi despacho en la ONU y después en Los Ángeles durante un montón de años. Ahora la tengo en mi casa.

 

HC- Con esa memoria tan buena que tiene, ¿cómo recuerda el Mundial del 82?

IA- Fue un campeonato mediocre. Mediocre en algunos aspectos de la organización y en los resultados deportivos. Hubo precipitación en la forma de organizar la venta de entradas, fallaron contingentes turísticos con los que se había contado como México, Argentina… que estaban pasando malos momentos. Y luego, en el terreno deportivo España arrancó mal y ya no supo recuperarse. Aquella selección estaba gafada.

 

HC- Pues el gafe duró muchos años…

IA- Es verdad, el pesimismo duró mucho y nunca pasábamos de cuartos. Era un maleficio. De hecho, habitualmente durante mis años como diplomático tenía una pesadilla que se repetía y en el libro hablo de la pesadilla los cuartos: España llegaba a cuartos, pero siempre por algún acontecimiento extraño, en el que a veces estaba involucrado yo, nunca pasábamos de ahí.

 

HC- Ese maleficio, ¿es el mismo que le afectó a la quinta del Buitre?

IA- ¡Efectivamente! La quinta del Buitre merecía una copa de Europa y no la tuvo. Era un equipo excelente, muy rodado; que tenía una clase y una técnica enorme como Butragueño o Martín Vázquez. Butragueño era genial, te embrujaba.

 

HC- ¿De qué quiere escribir ahora?

IA- Me gustaría escribir sobre cine. Soy muy apasionado del cine y además los últimos años de mi vida profesional los pasé en Los Ángeles, así que he podido leer mucho sobre ello, pero además he podido conocer a mucha gente del sector: productores, guionistas… mucho más que actores, ¡los actores no se dejan ver mucho! Bueno, y de hecho, en el libro de Mis Mundiales he hecho algunas incursiones sobre el cine. Ah! y yo hasta he dado un curso sobre cine. Vamos que llevo la espinita dentro de escribir un libro sobre cine.

 

 

 

 

 

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